lunes, 11 de enero de 2016

Musicarte


En esta ocasión pudimos disfrutar de una de las relaciones más simbólicas en arte que no tenía nada que ver con dibujar un paisaje ni calcar una fotografía, sino que iba más allá, y nos referimos a una relación más personal donde se plasman los sentimientos producidos por una cierta melodía. En cada una de estas imágenes se exponía previamente una canción y era uno mismo el que tenía que dibujar lo que le hacía sentir, o simplemente plasmar aquello a lo que 
te evocaba. 

Lo bonito de esta actividad es la variedad que te encuentras si echas un vistazo al trabajo de todos tus compañeros. Consigues darte cuenta la amplia variedad de emociones que puede surgir de una misma composición donde el oído de todos escucha lo mismo, pero lo que te hace sentir está muy alejado unos de otros.

Podemos entender así un poco más el tipo de persona que corresponden las obras, si son más caóticas, si son más ordenadas, si se utilizan muchos colores o si por el contrario exterioriza su sentimiento con una limitación de color (como por ejemplo blanco y negro), etc.


Sin duda este ha sido uno de los trabajos más emotivos y lo recomendaría a todos los públicos ya que te hace conectar contigo mismo incluso cuando estás perdido y no sabes dónde encontrarte.


No hay comentarios:

Publicar un comentario